La muerte trae consigo un impacto que paraliza y conmociona todas las áreas del ser humano, cuando ella es el resultado de un suicidio, el impacto adquiere una dimensión más compleja por la percepción de culpabilidad, estigma y vergüenza que ocasiona entre las personas que se quedan a llorar su pérdida.
Si bien, el proceso de duelo ocasionado por un suicidio sigue las mismas fases que cualquier otro proceso de muerte, el peligro es que el elemento de culpabilidad ligado a todo suicidio retrase y altere la sana elaboración del proceso.
Duelo por suicidio
Los estudios realizados muestran que los dolientes por suicidio suelen experimentar una depresión más profunda y mayores problemas de índole físico, por el gran desgaste emocional y confusión prologada, en relación con aquellos cuyos seres queridos fallecieran por otras causas.
Tal vez, la principal dificultad radica en los sentimientos de culpa. No en vano los estudiosos del tema han llegado a sostener que justamente uno de los objetivos que se propone quien se quita la vida es provocar el sentimiento de culpa en aquellos que lo rodeaban, pues quien toma tal determinación se encuentra embargado por la frustración y la rabia y quiere provocar aflicción en aquellos que, supuestamente deberían haberle prestado ayuda y, a su juicio, no lo hicieron.
De esta manera quien se suicida tendría la intención de castigar a alguien, que puede ser su familia o cualquier otra persona que no duda en quitarse la vida con el fin de conseguirlo. Por supuesto, hay quienes aseguran que, el propósito del suicidio sería librarse a sí mismo y de sus dificultades.
No importa cuáles argumentos hayan conducido a la persona a tomar tal determinación, lo importante ahora no es lo que se piense o las explicaciones que se puedan dar, pues es una de las tragedias que nunca se puede explicar o entender por completo por el evidente estado crítico de la persona.
Duelo por suicidio de la pareja.
En el caso particular de las personas que sufren la pérdida de su pareja, se enfrentan a un tipo de duelo que resulta ser más complejo de superar; ya que la persona perdida se lleva también con ella esa parte del propio ser que sólo ella mantenía: el ser compañero de vida, con la que comparten tiempo, planes y sueños de vida en común.
Y es que, la vida en pareja se compone no sólo de los planes de vida que se tengan en común; se trata de un tipo de relación interpersonal, un vínculo que únicamente es entre tres: Tú-Yo y nosotros, es decir entre la pareja y todas aquellas cosas y sentimientos que comparten entre ellos. Podría ser una relación muy buena, regular o muy mala pero nadie más lo conoce tanto como ellos.
Es decir, el día que parte uno de ellos, -que puede ser por diferentes motivos- la pareja se encuentra sola, sola llorando su pérdida, por eso no es de extrañar que sus primeros pensamientos sean tales como: ¿Ficción o realidad?, y es que lo complicado es cuando no se acepta la idea de que el ser amado ya no está, que jamás podrá volver a abrazarlo, a besarlo, o que ya no volverá a entrar por la puerta por donde tantas veces lo vio salir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario